
Un novedoso desarrollo de la Universidad de Wageningen, en los Países Bajos, ha logrado obtener energía eléctrica directamente de las plantas verdes, aprovechando la interacción que naturalmente se da entre las raíces y las bacterias bajo tierra. El dispositivo, al que bautizaron como Plant-e, es en realidad una pila de combustible vegetal microbiana, que aprovecha hasta un 70% del material orgánico generado durante la fotosíntesis, el que la planta segrega a través de sus raíces y que, en combinación con el accionar de bacterias subterráneas, libera los electrones que serán absorbidos por un electrodo enterrado. Desde no hace tanto tiempo, el hombre ha comenzado a tomar conciencia sobre la importancia de preservar el planeta en que vive y sus recursos naturales, lo que entre otras cosas implicó una reorientación en la búsqueda de energías alternativas, con el objeto de hallarlas limpias y renovables. Frente a fuentes ya consolidadas como la energía eólica o la solar, la tecnología de las plantas apenas se encuentra en pañales, aunque ya es posible alimentar un ordenador con una superficie de 15 metros cuadrados de plantas. Además, si se contempla su uso en huertas y jardines, este tipo de recurso energético es el primero en generar dos mercancías al mismo tiempo: alimento y electricidad.